Respetar los aspectos personales, sociales, emocionales, vinculares, psicológicos y espirituales de la gestación, el parto y el nacimiento.
Fomentar el derecho a elegir el acompañamiento que cada pareja considere más apropiado a sus necesidades.
Recuperar los valores humanos en relación con los recién nacidos.
Rescatar lo esencial de este momento de la vida de quienes lo están viviendo y su significado existencial, sexual, social y espiritual.
Centrar nuestra atención en las particulares necesidades y en el respeto al ser en formación durante su vida intrauterina, su llegada al mundo y el periodo que sigue a su nacimiento.
Basar nuestra misión en todo lo que haga a la incorporación del bebé en su verdadera dimensión y dignidad humanas.
Ayudar a recuperar el protagonismo de las mamás y los papás.
Ofrecer bases donde los papás puedan apoyar sus recursos humanos en el acompañamiento de sus hijos.
Profundizar en la comprensión sensible del ser humano y del desarrollo afectivo desde el inicio de la vida.
Alentar la conciencia social y la solidaridad para la protección de la díada mamá-bebé y de la tríada mamá-papá-bebé en la sociedad.
Facilitar distintos espacios de reflexión y de participación en la cultura que puedan aportar recursos, afecto y conocimiento a la causa de los bebés.
Fortalecer una red humana de soporte de esta causa cooperando con el trabajo de las redes que ya existen.
Humanizar el nacimiento es una forma de sensibilizarse a las necesidades fundantes de la vida humana y hace al desarrollo de todos los seres.
TENEMOS DERECHO A UN PARTO HUMANIZADO
Los médicos y hospitales son para el tratamiento de enfermedades y complicaciones de la salud. Por eso, sólo deben intervenir en el proceso natural del parto en caso de que ocurra alguna emergencia.
El parto Humanizado, es suave y saludable, respeta y dignifica a la mujer y su bebé en el momento más simbólico de nuestras vidas.
Es cada vez más evidente que el parto normal no puede seguir siendo medicalizado y hospitalizado. Exijamos cambios en el actual sistema de atención del parto.
Los médicos y hospitales son para el tratamiento de enfermedades y complicaciones de la salud. Por eso, sólo deben intervenir en el proceso natural del parto en caso de que ocurra alguna emergencia.
Lo esencial es que las mujeres participen y tomen las decisiones, con información previa, durante la gestación y el parto. Usted tiene el derecho de opinar y negarse a un determinado procedimiento médico. Esto se ampara dentro del marco legal y ético de los servicios de salud.
Sustentemos entornos más agradables y relajantes, con profesionales que tengan un enfoque que apunte a la salud y no a la enfermedad. No aceptemos que sigan violentando nuestros derechos como mujeres y como usuarias de los servicios de salud.
Promovamos respeto a los derechos de las mujeres gestantes y procuremos tener un ambiente agradable, cálido y amoroso para la bienvenida de nuestros bebés.